El Origen de los Vibradores

¡¡Hola Amig@s DS!!!

Es impresionante todo lo que se puede llegar a aprender buceando en este mar de información que nos ofrece Internet….

Saber el origen de las cosas, nos hace comprender mejor nuestro mundo y por eso, os ofrecemos una completa historia sobre…

EL ORIGEN DE LOS VIBRADORES

Hoy estamos tan acostumbrados a los vibradores y a los juguetes eróticos que muchas de nosotras podríamos pensar que han existido desde siempre, pero…va ser que no, amigas mías….¡va a ser que no!

Aunque parezca increíble, en tiempos de Hipócrates ya se hablaba de estos temas (nos remontamos al siglo V a.C.) Hipócrates creía que el útero daba vueltas por el cuerpo buscando donde causar problemas y asoció esta sintomatología femenina a un bloqueo uterino que describió con el nombre de «Histeria».

En aquella época se recomendaba el masaje de vulva como terapia contra la histeria ( también conocida “útero ardiente” ) y durante milenios las mujeres han tenido que conformarse con los dedos (y no los suyos, sino los masculinos para “consolarse”, porque hasta tiempos muy recientes, la autoestimulación femenina estaba muy mal vista y se reprimía física y psíquicamente).

Como dijo Avicena (año 980 a. C.): “las mujeres con histeria no deben tocarse: ése es un trabajo para los maridos y los doctores”. Galeno, inspirado en los tratados hipocráticos, alegó en el siglo II de nuestra era que aquellos “variados e innumerables accidentes” tenían su origen en una profunda insatisfacción sexual, y eran especialmente comunes entre las mujeres sin actividad sexual, como las monjas, las vírgenes, las viudas y algunas apasionadas mujeres casadas cuyos maridos no estaban por la labor de complacerlas.

La fisiología galénica dominó la medicina europea durante más de mil años, de modo que las afecciones femeninas enraizadas con la insatisfacción sexual se curaban con una curiosa receta: “El paroxismo”

Otro vocablo griego definido por la Academia como la “exaltación extrema de los sentimientos y pasiones”, era inducido manualmente por los terapeutas mediante un masaje frenético, que podía durar varias horas y acababa, a la larga, resultando de gran alivio para la paciente, aunque bastante doloroso para las entumecidas manos de quien lo practicaba por amor a la salud del prójimo.

También tenemos estos otros textos más o menos de la misma época,en los que los médicos recomiendan lo siguiente para tratar la “histeria: “… Consideramos necesario pedir a una comadrona su intervención, masajeando la zona genital con un dedo usando aceite de lirios o similares, de esta manera, la mujer afligida se encontrará excitada hasta el paroxismo… especialmente en el caso de las viudas, mujeres que viven en castidad, y religiosas…

Es menos recomendable en caso de mujeres muy jóvenes o casadas, para las que es mejor remedio es tener relaciones con sus maridos.”

Si avanzamos un poco más, nos damos cuenta que durante el siglo XIX, el masaje de clítoris sigue siendo el único tratamiento contra la histeria (pensemos que no se consideraba a las mujeres como seres sexuales y se creía que los problemas psiquiátricos femeninos procedían del útero), de manera que cientos de mujeres acuden cada día a su médico para que les de masajes en la zona y les induzca a ese “paroxismo histérico”, hoy conocido como orgasmo.

Esta “enfermedad” se convierte en una especie de plaga entre las mujeres de la época. Cualquier comportamiento extraño – ansiedad, irritabilidad, fantasías sexuales es considerado como un claro síntoma y la paciente es enviada inmediatamente a recibir un masajerelajante. De hecho, la mayor parte de los médicos creía que el 75% de las mujeres sufría histeria crónica y, en una cultura androcéntrica que limitaba el sexo a la penetración, los padres y maridos llevaban a sus damas al médico para que éste les diera un buen masaje de clítoris… (lo que han cambiado las cosas, eh???).

Había que hacer algo al respecto.. No hay hombre que soporte ese ritmo, hasta los médicos más fuertes y mujeriegos estaban cansadosde tanto darle… A mediados del siglo XIX inventaron la hidroterapia íntima, es decir, estimular el sexo femenino con un potente chorro de agua procedente de una gran manguera.

 

Foto cortesía de Anthen Images

El método se puso en marcha en 1860 en numerosos balnearios y fue un éxito (un orgasmo en unos cuatro o cinco minutos, comparado con la hora que los médicos estaban dale que te dale se había reducido el tiempo una barbaridad y ....¡¡¡¡¡ estaban encantados !!!!!, aunque era un sistema muy caro y poco práctico. Hacía falta algo más manejable y económico.

Lo primero de lo que tenemos constancia es del Manipulator, el primer masajeador vibrante fabricado en Inglaterra a mediados de 1870. Era, básicamente, una de madera con un agujero en medio para encajar la pelvis femenina, a la que se aplicaba una esfera vibrante conectada a una máquina de vapor y aunque funcionaba, seguía siendo un aparato costoso y engorroso.

En la década de 1880, un médico inglés llamado Joseph Mortimer Granville desarrolló el primer vibrador electromecánico con forma fálica. La paciente se tumbaba en un diván y el doctor le aplicaba el vibrador en la entrepierna, consiguiendo un orgasmo en unos 10 minutos, más o menos. Era fácil e higiénico, pero presentaba un problema: el tamaño (porque… amigas… el tamaño sí importa...).

El inventor advierte que el tratamiento debe ser supervisado para evitar un sobreuso (sin comentarios).

Es importante aclarar que en esos años la aplicación del vibrador sobre el clítoris es tenida por una práctica exclusivamente médica. En la concepción de la época, al no haber contacto con el interior de la vagina, se considera que no hay contacto sexual.

Los problemas y los tabúes empiezan más tarde, a partir de 1920, cuando los vibradores salen en las primeras películas pornográficas.

Es entonces cuando el vibrador empieza a perder su imagen de instrumento médico y a adquirir connotaciones negativas, hasta quedarse con el carácter algo turbio que tiene en nuestros días.

En muchos catálogos femeninos el vibrador se publicita como “instrumento para la tensión y la ansiedad femenina”.

Se promociona como una forma de mantener a las mujeres relajadas y contentas. “La vibración proporciona vida y vigor, fuerza y belleza” – dicen los anuncios – “El secreto de la juventud se ha descubierto en la vibración”. Su comercialización llega a tal extremo que algunos modelos incluyen un recambio adaptable que convierte el vibrador en una batidora.

Se empiezan a fabricar en serie estos instrumentos, reduciendo su tamaño y modificando todo o modificable para ponerlos en marcha mediante baterías, pedales, manivelas y corriente eléctrica. La vibración, que iba de 1.000 a 7.000 pulsaciones por minuto curaba hasta a las "histéricas" más recalcitrantes. Los aparatos duraban menos que un caramelo en la puerta de un colegio y se vendían como churros a través de revistas o por prescripción médica.

Aparecen los “portátiles” en delicadas cajitas forradas de satén y terciopelo, acompañadas de manuales y consejos de uso, que según los chascarrillos de los historiadores y las primeras feministas, agotaban sus pilas mucho antes de satisfacer a sus dueñas. También había para los hombres. En 1899, se inventó un vibrador para ellos. Atado con correas al cuello y a las piernas, estimulaba el pene para tratar afecciones como la espermatorrea (el semen se escurre del pene sin que haya ningún tipo de estimulación sexual y de forma involuntaria).

Los vibradores masculinos se seguirían vendiendo durante el siglo XX como máquinas para descargar la próstata o estimular la circulación.
Con el cambio de siglo, aparece el primer vibrador doméstico, que fue patentado en 1902. De esta forma, el vibrador vaginal se convirtió en el quinto aparato eléctrico en invadir los hogares estadounidenses mucho antes que, por ejemplo, la plancha eléctrica. Los primeros artilugios eran gigantescos, pesados y ruidosos, pero curiosamente se comercializaron antes incluso que la plancha eléctrica o la aspiradora: se ofrecían para el bienestar de la ama de casa, camuflados bajo el nombre comercial de “masajeador personal”.

Poco a poco, los vibradores se fueron haciendo más asequibles para los bolsillos de ciertas familias y empezaron a ser comprados por particulares para tratar problemas “este tipo de problemas”.

En 1917, en los hogares norteamericanos había más vibradores que tostadoras; aunque desaparecieron de las consultas de los médicos, seguían considerándose aparatos clínicos para proporcionar relax a las mujeres más inquietas.

A partir de los años 20, tal y como hemos comentado, con la llegada de las primeras películas de adultos la imagen del vibrador cambia. Estas películas hicieron que los vibradores dejaran de verse como instrumentos clínicos para, poco a poco, adquirir connotaciones negativas y considerarse como diabólicos instrumentos para saciar la lujuria femenina. Es entonces cuando hay consciencia plena que para obtener un orgasmo no es necesaria la penetración (amigas y estamos hablando de los años 20, que de eso hace nada).


Foto cortesía de Anthen Images

La mala prensa del vibrador se acentuó a partir de 1952: la Asociación Americana de Psiquiatría decidió qu e la histeria era un mito y la terapia vibradora una sesión de masturbación. Desgraciadamente para las amas de casa más recatadas, al negarse la existencia de la histeria, la coartada del “masajeador personal” perdió su razón de ser y los vibradores desaparecieron de las revistas femeninas, las tiendas y las ventas por catálogo. Y con el auge de la industria del porno, donde los vibradores ocupaban unpapel protagonista, quedó demostrado que se trataba de un juguete sexual y, como tal, relegado a los sex shop que florecían desde los barrios rojos de Hamburgo y Ámsterdam hasta Times Square. En la década de 1960 el vibrador vuelve y es lanzado al mercado como un aparato de uso sexual, aunque camuflado con nuevos diseños de mil colores y formas (he encontrado el siguiente texto que resulta increíble hoy en día: “….los catálogos de venta por correo y las revistas femeninas anunciaban consoladores disfrazándolos de aspiradoras, rizadores de pelo, máquinas contra la jaqueca, masajeadores de cuello o limpiadores de uñas, entre otras cosas. No era raro que en una reunión de Tupper Ware organizada por amas de casa sacaran, de pronto, un vibrador”). En la década de 1970, en plena explosión del feminismo autoridades médicas siguen asegurando a los hombres que una mujer que no llega al orgasmo durante el coito tiene algún tipo de problema físico o psicológico. Así aparecen sexólogas de reconocido nombre en Estados Unidos (Betty Dodson) instruyendo a mujeres en grupo acerca de la masturbación y divulgando la utilización del Hitachi Magic Wand (hoy en día a la venta por 39.95$, foto). En esa época se inauguró en New York el primer sex shop sólo para mujeres (Eve’s Garden – Jardín de Eva).

En 1981, Jacqueline Gold, del sex shop Ann Summers, hizo una reunión femenina en una casa para vender y demostrar el funcionamiento de vibradores. Era la explosión de un gran negocio orientado al placer femenino. Es a esta mujer a la que tenemos que agradecerle que hoy estemos aquí…. disfrutando…..En los últimos 80, incluso la ultraconservadora Administración Reagan incluyó vibradores en su lista de consejos para prevención del SIDA y el sexo seguro que envió a 107 millones de familias. La década de 1990 nos revela investigaciones en las que más de la mitad de las mujeres, posiblemente más del 70%, no llegan al orgasmo sólo con la penetración. Recientemente, y con el nacimiento de las boutiques eróticas dirigidas a mujeres (sobre todo) y como alternativa al sex shop tradicional, los diseñadores y fabricantes de juguetes eróticos han comprendido que el vibrador puede cambiarle la vida a cualquier mujer, hombre o pareja, han volcado sus mejores diseños y han permitido al bolsillo medio adquirir vibradores de materiales de primera calidad, inocuos para el cuerpo, que simulan el tacto sedoso de la piel y con una gran durabilidad gracias a una limpieza óptima.


VIBRADOR DE LIGHT


MASAJEADOR LAYA SPOT


VIBRADOR DIAMOND

 

DISPONIBLES EN NUESTRA WEB

Hay quienes piensan que el sexo, al ser un acto "natural", no debe modificarse de manera alguna. Aquí va un argumento para que cambiemos de idea al respecto: comer también es un acto "natural", pero estoy segura que de vez en cuando condimentáis vuestras comidas y utilizáis cubiertos. Esto prácticamente lo mismo.

Nos preocupamos por facilitar y hacer más placentera una actividad que siempre seguirá siendo natural y necesaria.

Hay mucha gente que está convencido de que si tienen pareja no "necesitan" usar juguetes. La verdad es que los juguetes sexuales nos regalan una excelente manera de darle variedad a nuestra actividad sexual, y, de hecho, han salvado a millones de parejas de quedarse estancadas en la rutina, introduciendo un elemento de juego y han permitido que se descubra o intensifique la experiencia orgásmica. Interesenta es mecionar que, aunque hemos venido hablando de los vibradores y su origen como algo dedicado a las mujeres…también pueden ser utilizados por los hombres. Su uso sobre el clítoris es la manera más rápida y eficaz de que tengamos un orgasmo.

A diferencia de la creencia de que la mujer alcanza placer sexual con el uso del vibrador cuando lo utiliza para penetrarse vaginalmente la gran mayoría los usan únicamente para la estimulación directa al clítoris.

Te presentamos algunos consejitos prácticos:
• Intentad sumergiros en alguna fantasía sexual, de manera que la actitud sea de erótica y se provoque el deseo. No se trata de usar un vibrador para generar una respuesta fisiológica, sino incorporarlo a la experiencia erótica de mente, cuerpo y espíritu.

• Hay que probar posturas nuevas, posiciones diferentes. Acostaos sobre el vibrador, o sobre la espalda con el vibrador encima de los genitales, o sosteniéndolo entre las piernas.

•Explorad vuestro cuerpo por completo. Si eres mujer puedes además penetrar tu vagina con el vibrador. Si eres hombre, puedes recorrer el tronco de tu miembro, presionar el vibrador contra la base el escroto y el perineo y el área externa del ano.

• Hay que variar la presión y la velocidad a acariciarse con el vibrador.

• Para algunas mujeres cualquier estimulación directa o fuerte al clítoris puede resultar molesta. Si las vibraciones te parecen demasiado intensas, puedes dejarte la ropa interior puesta y estimular el clítoris a través de ella. También
puedes mover el vibrador hacia el lado del clítoris de manera que la estimulación no sea tan directa.

Si seguís estos consejos, el éxito está asegurado!!!!!!!!!!!!!!!!!

Agradecida por el tiempo que habéis dedicado a leer esto espero que os haya instruido, y que aprendáis a ser algo más felices a partir de ahora….

QUE NO SOMOS UNAS HISTÉRICAS… jajajajaja…

Sino que:

“La vibración proporciona vida y vigor, fuerza y belleza”

“El secreto de la juventud se ha descubierto en la vibración”

Un millón de gracias también a todas mis fuentes tanto de Internet como de soporte escrito.

www.laprensahn.com,

www.erotica-museum.com/sp-gall.htm,

www.ginatonic.net, etc....

Un saludo

Mª Carmen F.


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